El hombre es un ser social por naturaleza. Desde que nace, establece un estrecho vínculo con su madre, de la cual se alimenta, como la mayoría del reino animal, pero además, necesita de sus cuidados, o a falta de ella, de otros miembros de la especie, pues no puede subsistir por sí solo. No puede caminar, ni hallar su alimento por sí mismo, ya que ni siquiera puede desplazarse. Ya adulto, necesita de otros para avanzar en sus proyectos vitales, ya que el complejo entramado de sus necesidades vitales, le obliga a depender de los demás para conseguir su educación, vestimenta, muebles, tecnología, esparcimiento, etcétera, además de su necesidad afectiva y de comunicación. Esta necesidad vital, lo hace integrar sociedades humanas, que poseen una determinada cultura (costumbres, lengua, historia, religión, etcétera) que impondrán al individuo un proceso de socialización espontánea y sistemática, a través de las escuelas, para integrarse a ella y lograr dentro del conjunto, su propio desarrollo personal.
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